| Estas
experiencias nacen de la necesidad de llevar el arte a los
más excluidos de la sociedad, a los privados de libertad.
El arte se acerca hasta ellos, puesto que ellos no pueden desplazarse
ni a museos ni a galerías.
Los Espacios para el Respeto se presentan con una
doble funcionalidad: social y cultural. El arte se acerca
a las personas que se
encuentran recluidas, y con ello se consigue que se sientan
integradas en la sociedad. Además, se exhibe la última
creación artística del autor, y por ello
se crean nuevas emociones, nuevas experiencias, nuevos contactos.
El carácter cultural se ve reflejado y apoyado en los talleres
que José Mari Moraza imparte mientras dura la muestra en
el mismo centro.
El autor invita a las personas interesadas a participar en
su obra a través de la creación de cuadros
bajo su supervisión, obras que posteriormente se incorporarán
a la colección, creando una única instalación.
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